Nuevas evidencias confirman que la salud cardiovascular se construye desde los primeros años de vida

Durante décadas, la enfermedad cardiovascular ha sido vista como un problema de adultos. Sin embargo, un reciente artículo publicado en Nature Reviews Cardiology por Michael Khoury, Adam L. Ware y Brian W. McCrindle presenta una afirmación contundente:

La prevención de las enfermedades cardiovasculares del adulto debe comenzar en la infancia.
(DOI: 10.1038/s41569-025-01209-z

Aterosclerosis: un proceso que inicia en la juventud

Los autores revisan más de siete décadas de evidencia que muestran que la aterosclerosis comienza en edades tempranas, mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos.
Factores como el colesterol elevado, la hipertensión arterial, el sobrepeso y los hábitos alimenticios poco saludables provocan desde la niñez los cambios iniciales en las arterias que, con los años, culminan en eventos como infartos o accidentes cerebrovasculares.

Aunque el ideal científico sería un ensayo clínico que siguiera a los niños durante toda su vida —algo inviable en la práctica—, existen modelos naturales que aportan evidencia sólida: los pacientes con hipercolesterolemia familiar.

Lecciones de la hipercolesterolemia familiar

En estos pacientes, quienes recibieron tratamiento desde edades tempranas permanecen libres de eventos cardiovasculares en la adultez, a diferencia de sus padres, que iniciaron el tratamiento en etapas más tardías y sí presentaron complicaciones.
Este hallazgo demuestra el poder del tratamiento preventivo precoz y el impacto a largo plazo que pueden tener las intervenciones iniciadas en la infancia.

Un llamado a cambiar el paradigma: intervenir antes, no después

Los autores advierten que esperar hasta la adultez para detectar y tratar los factores de riesgo cardiovascular ya no es prudente.
El modelo actual —basado en intervenir tras un evento no fatal, como un infarto— resulta tardío. En cambio, identificar y controlar los factores de riesgo desde la niñez puede reducir drásticamente la incidencia de enfermedad cardiovascular en la población adulta.

A pesar de los avances, aún existen lagunas de conocimiento importantes, como:

  • El momento óptimo para realizar el tamizaje de lípidos en niños.
  • La estrategia más efectiva para detectar hipertensión o dislipidemias tempranas.
  • Y las políticas de salud pública necesarias para implementar programas preventivos sostenibles.

Implicaciones para América Latina y el Caribe

En nuestra región, donde las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte, este llamado cobra especial relevancia.
Los esfuerzos deben centrarse en:

  • Promover la educación nutricional y la actividad física desde las escuelas.
  • Fomentar programas de detección temprana de hipertensión y dislipidemias infantiles.
  • Involucrar a los padres y pediatras como aliados clave en la prevención.

La salud cardiovascular del adulto se define en la infancia.

Adoptar medidas preventivas desde los primeros años de vida no solo salva corazones, sino que transforma el futuro de las generaciones venideras.
Como comunidad médica y científica, el compromiso es actuar hoy para garantizar un mañana libre de enfermedad cardiovascular.


Referencia:
Khoury M, Ware A.L., McCrindle B.W. (2025). The prevention of adult cardiovascular disease must begin in childhood: evidence and imperative. Nature Reviews Cardiology. DOI: 10.1038/s41569-025-01209-z

Te invitamos a leer el artículo completo aquí:
10.1038/s41569-025-01209-z


Últimas entradas