Durante años, los cigarrillos electrónicos han sido promocionados como una alternativa menos dañina que el tabaco tradicional. Muchas personas los utilizan para abandonar el cigarrillo, convencidas de que representan una opción mucho más segura para su salud.

Sin embargo, una nueva investigación acaba de plantear una pregunta incómoda:

¿Qué ocurre cuando una persona deja de fumar, pero continúa vapeando durante años?

Un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature Medicine analizó a más de 4.5 millones de personas y encontró que los exfumadores que utilizaban cigarrillos electrónicos tenían un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quienes abandonaron completamente tanto el cigarrillo como el vapeo.

La investigación no demuestra que el vapeo cause cáncer de pulmón de forma directa, pero sí aporta una de las señales más preocupantes observadas hasta la fecha.

El estudio más grande realizado hasta ahora

Los investigadores analizaron información médica de 4.5 millones de adultos con historial de tabaquismo en Corea del Sur.

Los participantes fueron seguidos durante varios años para evaluar quiénes desarrollaban cáncer de pulmón y quiénes fallecían a causa de esta enfermedad.

Los resultados mostraron que los exfumadores que vapeaban diariamente presentaban:

  • Un 56 % más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
  • El doble de riesgo de morir por cáncer de pulmón.

Los investigadores también observaron que el riesgo parecía aún mayor en personas con antecedentes intensos de tabaquismo.

Lo que el estudio NO demuestra

Aquí es donde muchos titulares pueden resultar engañosos.

Este estudio es observacional, lo que significa que los investigadores analizaron patrones de comportamiento y resultados de salud, pero no asignaron aleatoriamente quién debía vapear y quién no.

Por esa razón, el trabajo no puede demostrar una relación de causa y efecto absoluta.

Es posible que algunas personas que recurrieron al vapeo hubieran sido fumadores más intensos en el pasado o presentaran otros factores de riesgo difíciles de medir completamente.

Sin embargo, los científicos ajustaron sus análisis para considerar variables como:

  • Edad.
  • Sexo.
  • Cantidad de cigarrillos fumados durante la vida.
  • Enfermedades pulmonares previas.
  • Nivel socioeconómico.
  • Consumo de alcohol.
  • Actividad física.

Incluso después de realizar estos ajustes, la asociación continuó apareciendo.

Entonces, ¿es peor vapear o fumar?

No exactamente.

El estudio no concluye que vapear sea tan peligroso como seguir fumando cigarrillos tradicionales.

De hecho, existe evidencia de que abandonar el tabaco combustible sigue siendo una de las mejores decisiones que una persona puede tomar para proteger su salud.

La comparación importante de este estudio fue otra:

Exfumadores que vapean vs. exfumadores que no vapean.

Y en esa comparación, quienes continuaban usando cigarrillos electrónicos mostraron peores resultados.

Esto cambia completamente la conversación.

La pregunta ya no es si vapear es menos dañino que fumar.

La pregunta es si una persona que ya logró dejar el cigarrillo debería mantener el vapeo como una práctica permanente.

¿Por qué preocupa a los científicos?

El aerosol producido por los cigarrillos electrónicos no es simplemente vapor de agua.

Diversas investigaciones han encontrado la presencia de sustancias potencialmente dañinas, incluyendo:

  • Formaldehído.
  • Acetaldehído.
  • Metales pesados como níquel y plomo.
  • Partículas ultrafinas capaces de llegar profundamente a los pulmones.

Además, estudios de laboratorio han detectado señales biológicas preocupantes:

  • Daño al ADN.
  • Inflamación crónica.
  • Estrés oxidativo.
  • Alteraciones en mecanismos de reparación celular.

Ninguno de estos hallazgos demuestra por sí solo que aparecerá un cáncer, pero sí ayudan a explicar por qué los investigadores están prestando cada vez más atención al impacto del vapeo a largo plazo.

El mensaje que deja esta investigación

La conclusión más razonable no es que todos los usuarios de vapeo desarrollarán cáncer de pulmón.

Tampoco que vapear sea equivalente a fumar.

Lo que este estudio sugiere es algo mucho más específico:

Si una persona ya dejó de fumar, continuar vapeando podría reducir parte del beneficio que obtuvo al abandonar el tabaco.

Por eso muchos especialistas consideran que el vapeo puede tener utilidad como herramienta temporal para dejar el cigarrillo, pero no necesariamente como una solución permanente durante años o décadas.

A medida que aparecen estudios más grandes y con seguimientos más prolongados, la evidencia comienza a apuntar en una dirección clara:

La mejor opción para los pulmones sigue siendo no fumar y no vapear.

Referencias

  • Kim YW et al. Electronic cigarette use after smoking cessation and lung cancer risk. Nature Medicine, 2026.
  • MedicalXpress. Vaping helps some people ditch cigarettes but may come with its own lung cancer risk. Junio 2026.
  • New Scientist. Vaping after quitting smoking is linked to lung cancer. Junio 2026.

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